Preguntas de quien cierra una nave de pienso o de granja

Silos, existencias, molino, DDD, medicación veterinaria, zona inundable y distancia, contestados desde la nave y no desde el buscador.

Pedir presupuesto Llamar 936 940 451

Ocho preguntas de quien cierra una nave en las Terres de l’Ebre

Estas son las ocho preguntas que nos hacen de verdad los titulares de fábrica de pienso, de granja y de nave industrial de esta comarca, y no las que Google sugiere para vaciados domésticos: si basta con dejarla vacía, qué se hace con el pienso y el grano que quedan, si desmontamos el molino y el transporte o solo lo suelto, si los silos se bajan siempre, quién ejecuta la desinsectación y la desratización, qué ocurre con la medicación veterinaria y sus envases, cómo se trabaja en una nave ribereña en zona inundable y cómo se organiza todo esto cuando la empresa sube desde Barcelona.

El desarrollo completo del trabajo lo tienes en servicios. Si la tuya no está en la lista, mándanosla: respondemos igual, incluso cuando la respuesta es que hay que preguntárselo a otro.

¿Basta con dejar la nave vacía o hay que entregarla limpia y tratada?

En este sector, vacía casi nunca es suficiente. Un almacén de grano o una nave de granja que se entrega sin limpiar conserva restos orgánicos en rincones, fosos, canales y conductos, y esos restos son alimento y refugio para gorgojo, polilla del grano, ácaros y roedores. El que recibe el inmueble lo sabe, y por eso muchas propiedades incluyen una cláusula expresa de limpieza y desinfección en el contrato o, si no la incluyen, la exigen igualmente antes de firmar la aceptación. Nuestro trabajo termina con la nave despejada, limpiada en serio y con un tratamiento ejecutado por una empresa inscrita que emite certificado. Sin ese papel, la conversación sobre el aval se alarga semanas.

¿Qué se hace con el pienso, el grano y la materia prima que quedan dentro?

No van al contenedor de residuos, y esto es lo que más sorprende al titular. El producto destinado a alimentación animal que ya no puede comercializarse tiene un circuito propio y se trata como subproducto, no como basura de empresa. Lo primero es identificar qué hay realmente en cada celda y en cada silo: si está en condiciones y tiene salida, a veces puede cederse o venderse a otra explotación; si está enmohecido, apelmazado o afectado por plaga, ya no puede volver a la cadena y hay que darle destino declarado. Lo sacamos, lo cuantificamos aproximadamente, dejamos por escrito qué cantidad ha salido y por qué vía, y ese documento pasa a formar parte del expediente de entrega.

¿Desmontáis el molino y el transporte, o solo retiráis lo que está suelto?

Desmontamos la línea completa cuando el encargo lo pide, y es la parte más técnica del trabajo. Molino de martillos, mezcladora, tornillos sinfín por tramos, elevador de cangilones, tubería de transporte neumático, ciclón, filtro de mangas, ensacadora y cuadros con su cableado. El orden importa mucho más que la fuerza: primero se vacían silos y conductos, después se desconecta y se libera cada equipo de su bancada, y solo entonces se baja. Desmontar un sinfín cargado siembra la nave de grano y multiplica la limpieza posterior. En una nave donde ha habido harina y polvo de cereal durante años tampoco se improvisa con corte en caliente: se limpia lo que hay que limpiar, se ventila y se elige el método según lo que se encuentra.

¿Los silos se bajan siempre o pueden quedarse?

Depende, y conviene decidirlo antes de empezar en lugar de a mitad de trabajo. Hay tres preguntas que lo resuelven: si el silo es del inmueble o lo aportó el arrendatario, qué dice el contrato sobre las instalaciones añadidas, y si quien entra detrás lo va a aprovechar. Muchas veces la mejor decisión es dejarlos en pie, limpios y vacíos, porque tienen valor para la siguiente actividad. Si hay que retirarlos, se desmontan por anillos o se abaten según el espacio disponible en la parcela y los medios de elevación que caben en el acceso. Y siempre queda la pregunta del final: debajo hay una zapata de hormigón, y hay que pactar si se pica y se restituye la solera o si se conserva.

¿La desinsectación y la desratización las hacéis vosotros?

No, y es una distinción importante. Nosotros vaciamos, desmontamos, retiramos y limpiamos: eliminamos los restos orgánicos, el pienso enmohecido, el polvo acumulado y la suciedad de fosos, canales y conductos, que es exactamente lo que alimenta la plaga. El tratamiento con biocidas lo ejecuta una empresa inscrita en el registro correspondiente, con su técnico responsable, su producto autorizado y su certificado en el que constan la dosis, la fecha y la zona tratada. Coordinamos las dos cosas para que el tratamiento se aplique cuando la nave ya está limpia y no antes, que es el error más habitual, y el certificado se entrega dentro del mismo expediente.

¿Qué pasa con la medicación veterinaria, las vacunas y los envases de tratamiento?

Se aíslan el primer día y corre a cargo de un especialista acreditado, y lo advertimos por delante porque en casi toda explotación aparecen. Antibióticos y medicación caducada, viales y vacunas, jeringuillas y agujas, desinfectantes concentrados, envases con resto de producto y a veces algún bidón sin etiquetar. Nada de eso es residuo común ni puede viajar con la chatarra o con el plástico. Lo identificamos, lo agrupamos, te decimos aproximadamente cuánto hay y te derivamos a la empresa acreditada que corresponda en cada caso, porque no somos gestor autorizado de residuos y no vamos a fingir que lo somos. Es la partida que con más frecuencia altera un presupuesto cuando nadie la ha mirado antes.

¿Trabajáis en naves ribereñas del Ebro que están en zona inundable?

Sí, y lo tenemos en cuenta al planificar. En la ribera y en el entorno del Delta hay instalaciones situadas en zona inundable, y eso tiene dos consecuencias prácticas. La primera es de calendario: cuando se puede elegir, es preferible ejecutar el trabajo fuera de los periodos de mayor riesgo de avenida, y desde luego no dejar material apilado ni contenedores llenos dentro de la parcela más tiempo del imprescindible. La segunda es de estado del inmueble: en naves que han tenido entrada de agua alguna vez aparecen humedad en la base de los silos, corrosión en la parte inferior de la estructura metálica y material del fondo estropeado, y eso cambia lo que se puede recuperar. Lo miramos en la visita y lo decimos en la oferta.

¿Cómo organizáis un trabajo en Tortosa si subís desde Barcelona?

Con agenda y con planificación de transporte, que es la única forma honesta de hacerlo. Son unos ciento noventa kilómetros por la AP-7 y la N-340, la distancia más larga de todas las zonas en las que trabajamos, así que no somos la opción de quien necesita a alguien esta misma tarde y no vamos a fingir que sí. La visita se acuerda con día y hora. De ella sale un alcance escrito con jornadas, medios de elevación y número de viajes ya calculados, porque aquí no se puede improvisar un segundo desplazamiento por una máquina que no cabía en el camión. Concentramos la ejecución en jornadas seguidas en lugar de repartirla en visitas sueltas, y cuando comprometemos una fecha, estamos allí esa fecha.

¿Tu instalación no encaja en ninguna de las ocho?

Ninguna nave de este sector es idéntica a otra, porque lo que cambia no es la superficie sino qué se fabricaba dentro, cuánto tiempo lleva parada y quién tiene que aceptarla al final. Cuéntanos la tuya y te decimos con franqueza qué se puede hacer, en qué orden y con qué calendario realista desde aquí. Escríbenos desde contacto y fijamos día y hora para la visita.

¿Lo tuyo es un molino o una nave de granja y no lo ves aquí?

936 940 451
Scroll al inicio